Colegota

Nov 172015
 

Buenas,

uno de los motivos para desviarme tanto hacia el norte era ver las Barrancas del Cobre. En realidad son varias barrancas o cañones con dimensiones superiores al del colorado incluso en profundidad, si bien el paisaje es diferente sobre todo por la vegetación. Parece ser que el nombre le viene de que los misioneros confundían el tono rojizo que toma al atardecer con dicho mineral, pero a mi me han traído por la mañana y en un día nublado, así que no os lo puedo confirmar.

Es una pena lo del día, por las fotos, pero parece que a los que vinieron ayer les llovió, así que menos quejarse.

Una buena forma de apreciar la zona es tomar el teleférico que nos lleva hasta el cerro que se ve al fondo. Bueno, al fondo del todo no, como a mitad.

Pero también se puede llegar al mismo cerro en tirolina mientras te haces unos selfis sin despeinarte.

La zona está llena de formaciones curiosas y como os imagináis a todas les ponen nombres, y cuando no se atreven a hacerlo se quedan en monjes.

No hay mucho que contar salvo admirar el paisaje, os dejo con las fotos…

Esto es lo que llaman la piedra volada. Parece que ya han volado varios así que yo me limito a mis fotos desde el mirador.

Y tienen un puente colgante, pero este sí que parece de juguete.

Saludos,
Colegota

Nov 162015
 

Buenas,

hoy he estado haciendo excursiones alrededor de Creel. Tienen sobre todo formaciones rocosas similares a nuestra Pedriza aunque más esparcidas y allí donde se juntan piedras con forma similar le denominan valle. Así que he ido de valle en valle y algo más.

Se encuentran en el territorio de los Tarahumaras, que es una reserva.

El primer valle ha sido el de los hongos. La pena es que las vendedoras de recuerdos se ponen justo debajo de las piedras y es más complicado apreciarlas, pero no deja de ser una profesión de riesgo.

Aquí una panorámica para una mejor idea.

Hemos pasado por la Misión de San Ignacio de la que queda la iglesia como antes y luego ya el resto de edificios son modernos.

También hay un elefante, pero para este probablemente sepáis que yo prefiero mi elefantito. Guiño

Hemos pasado por el lago Arareko.

Luego a la cascada de Cusarare.

Se puede bajar…

…aunque luego al subir te preguntas porqué te pasas los viajes subiendo escalones y cuestas.

Muchos de los tarahumaras siguen prefiriendo vivir en cuevas. Y en este caso nos han dejado ver su casa por dentro.

A continuación hemos subido a un cerro desde el que se podía ver Creel… ¡en miniatura!  Ji, ji, ji

Luego una larga parada para comer en la que mis compañeros mexicanos me han introducido en la gastronomía de la zona y he probado las chimichangas y he caído en la cuenta de porqué le llaman así a la enchilada… es decir, que ya me he enchilado.  Lengua
Pero si queréis ver fotos de eso, dejaos de esas redes que os espían y pasaros por las libres:
http://gnusocial.net/group/gastronomundi

Y hablando de valles, este os parecerá curioso… pero esa palabra aquí aunque se refiere también al cuerpo de la mujer no es a la misma parte que en España, sino a lo que parece la piedra señalada por el cartel.

Y finalmente el valle de los… bueno, a ver, los indios le llaman el valle de los penes erectos (¿se puede decir erecto aquí?), pero para los no indígenas parece que prefieren llamarlo el valle de los monjes. Y la verdad si se piensa bien no sé si lo han arreglado o todo lo contrario… a saber cómo son esos monjes ¿no?

Era ya tarde y la luz escaseaba, pero una pano final para dar al menos una idea de la zona.

Aparte de los lugares, muy bien la convivencia con el resto del grupo. También señalar que uno de los compañeros venía provisto de un dron, ya que se dedican profesionalmente a ello, pero también toma imágenes por placer y ha estado grabando vídeos en los lugares por los que hemos pasado. Tienen una web en http://dronica.com.mx . Ya os avisaré cuando cuelgue los de hoy, que tiene que ser interesante.

Espero que os haya gustado.

Saludos,
Colegota

Nov 112015
 

Buenas,

no soy muy de museos pero a veces hago excepciones. En la Plaza Garibaldi de Ciudad de México, famosa por los mariachis que se ofrecen para ser contratados por particulares, se encuentra el Museo del Tequila y el Mezcal.

No solo visité el museo, sino que me apunté a un circuito guiado por el mismo, el barrio y una cata profesional de tequilas y mezcales. Y lo cierto es que resultó muy interesante como veréis.

Se comienza esperando a que llegue el guía, lo que se hace más llevadero con un margarita de bienvenida.

El tour se llama Mayahuel. Al parecer los antiguos habitantes de estas tierras tenían un dios para cada ocasión, pero para la embriaguez necesitaban cuatrocientos. Así, Mayahuel es la madre de los cuatrocientos dioses de la embriaguez.

Ya con el guía, salimos a la plaza y explica la historia de la misma y la importancia de los diferentes edificios. Uno de ellos es el Mercado de San Camilito, que más que un mercado, que lo es, lo que compras te lo preparan y se convierte en un sinfín de restaurantes donde comer platos típicos, sobre todo de Jalisco que es de donde vienen los mariachis, y con nombres tan sugerentes como pozole o birria.

Son platos destinados a pasar el crudo, es decir, la resaca, pero deben estar buenos a juzgar por la clientela.

Visitamos también una pulquería. El pulque es una bebida que se obtiene también del ágave, pero solo por fermentación, es decir como si fuera una cerveza. Es lo que hay en el barril. Como parece que sabe mucho a campo, hay versiones más fáciles de digerir que son los curados, los que hay encima, que van mezclados con frutas. El caso es que te lo tomes.

De vuelta al museo, explicación del proceso, que el tequila es un mezcal más elaborado, que hay muchos tipos pero que mira que ponga "100% ágave" que si no el resto puede ser cualquier cosa y algunas curiosidades.
Por ejemplo, casi todo el mundo sabe que el mezcal puede llevar dentro un gusano…

… pero no todos saben que puede llevar otros animales. En este caso no creo que se coma, o por lo menos no de un bocado. Se me olvidó preguntarlo.

A continuación se sube a la terraza donde hay una cantina y ahí se realiza la cata. Un tequila blanco, un reposado, un añejo y un mezcal.
Te explican como beberlo y resulta que lo del limón y la sal primero es poco menos que un sacrilegio consecuencia de las películas de Hollywood. En realidad se usan para quitarte el sabor de uno antes de probar otro y según el caso con naranja y mezclando con canela o alguna especie de polvo de gusano que no recuerdo.

Sobre la técnica, ya hablaremos a la vuelta, que sin las botellas delante no es lo mismo.

Eso sí, al acabar la cata se ven las cosas de otra manera.

Y por si no te habías quedado a gusto, otra margarita de despedida. Esta vez de tamarindo.

Ya ha anochecido y la plaza se comienza a llenar de mariachis. Y no, si lo ves borroso, no es efecto del tequila, es que es el efecto miniatura. Guiño

En realidad la plaza se llena y el ambiente se anima ya más por la noche, pero por esta vez para mi era la hora de regresar.

Saludos,
Colegota

Nov 112015
 

Buenas,

no soy muy de museos pero a veces hago excepciones. En la Plaza Garibaldi de Ciudad de México, famosa por los mariachis que se ofrecen para ser contratados por particulares, se encuentra el Museo del Tequila y el Mezcal.

No solo visité el museo, sino que me apunté a un circuito guiado por el mismo, el barrio y una cata profesional de tequilas y mezcales. Y lo cierto es que resultó muy interesante como veréis.

Se comienza esperando a que llegue el guía, lo que se hace más llevadero con un margarita de bienvenida.

El tour se llama Mayahuel. Al parecer los antiguos habitantes de estas tierras tenían un dios para cada ocasión, pero para la embriaguez necesitaban cuatrocientos. Así, Mayahuel es la madre de los cuatrocientos dioses de la embriaguez.

Ya con el guía, salimos a la plaza y explica la historia de la misma y la importancia de los diferentes edificios. Uno de ellos es el Mercado de San Camilito, que más que un mercado, que lo es, lo que compras te lo preparan y se convierte en un sinfín de restaurantes donde comer platos típicos, sobre todo de Jalisco que es de donde vienen los mariachis, y con nombres tan sugerentes como pozole o birria.

Son platos destinados a pasar el crudo, es decir, la resaca, pero deben estar buenos a juzgar por la clientela.

Visitamos también una pulquería. El pulque es una bebida que se obtiene también del ágave, pero solo por fermentación, es decir como si fuera una cerveza. Es lo que hay en el barril. Como parece que sabe mucho a campo, hay versiones más fáciles de digerir que son los curados, los que hay encima, que van mezclados con frutas. El caso es que te lo tomes.

De vuelta al museo, explicación del proceso, que el tequila es un mezcal más elaborado, que hay muchos tipos pero que mira que ponga "100% ágave" que si no el resto puede ser cualquier cosa y algunas curiosidades.
Por ejemplo, casi todo el mundo sabe que el mezcal puede llevar dentro un gusano…

… pero no todos saben que puede llevar otros animales. En este caso no creo que se coma, o por lo menos no de un bocado. Se me olvidó preguntarlo.

A continuación se sube a la terraza donde hay una cantina y ahí se realiza la cata. Un tequila blanco, un reposado, un añejo y un mezcal.
Te explican como beberlo y resulta que lo del limón y la sal primero es poco menos que un sacrilegio consecuencia de las películas de Hollywood. En realidad se usan para quitarte el sabor de uno antes de probar otro y según el caso con naranja y mezclando con canela o alguna especie de polvo de gusano que no recuerdo.

Sobre la técnica, ya hablaremos a la vuelta, que sin las botellas delante no es lo mismo.

Eso sí, al acabar la cata se ven las cosas de otra manera.

Y por si no te habías quedado a gusto, otra margarita de despedida. Esta vez de tamarindo.

Ya ha anochecido y la plaza se comienza a llenar de mariachis. Y no, si lo ves borroso, no es efecto del tequila, es que es el efecto miniatura. Guiño

En realidad la plaza se llena y el ambiente se anima ya más por la noche, pero por esta vez para mi era la hora de regresar.

Saludos,
Colegota