jun 012010
 

Buenas,

Sumatra es la naturaleza salvaje y sus consecuencias. Suelos de gran fertilidad gracias a las cenizas de volcanes que han cambiado la propia evolución de la humanidad y por cuyas calderas ahora navegan barcos hasta islas donde relajarse unos días. Aldeas, selva, cataratas, corales y, como no, los orangutanes u hombres del bosque en Indonesio, recordándonos que el eslabón no anda muy lejos.

mochilero-250Durante cuatro semanas voy a recorrer buena parte de ésta isla poblada de volcanes y parques naturales salpicados de culturas milenarias. Y con suerte lo podré ir contando aquí en MapaMundi y subiendo fotos para los que quieran vivir el viaje desde sus casas. Aunque ya sabéis que el viaje se vive mejor con todos los sentidos.

La idea, como siempre, es actualizar la página cada vez que pueda y dejar este hilo para los comentarios y el diálogo que la situación propicie. Con suerte este año tengo más ocasiones que en Nusa Tenggara.

Nos leemos,
Colegota

jun 052010
 

Para una vez que consigo buen asiento en el vuelo largo, el problema han sido las esperas en los aeropuertos. Los grandes vuelos están pensados para que trastoquen lo menos posible el ritmo de sueño, pero eso es si comienzas el trayecto donde comienza el vuelo largo. Saliendo a las 14 de Roma, habiendo dormido y descansado antes está bien. Pero el problema es que el vuelo de Barajas salía a las 6 de la mañana. Espérate desde las 9 hasta entonces sin dormir, y ya comienzas arrastras.

Del aeropuerto de Roma, dos apuntes rápidos. Que ya tengo el lápiz para limpiar las lentes como el de Medyr, lo que me hace temer que me empiecen a salir las fotos desenfocadas y tenga que comprarme objetivos nuevos. Y esta foto a la que no pude resistirme. Smiley

De ahí a Kuala Lumpur bien. Al poco de despegar nos dieron de comer y por fin pude dormir un poco. Luego la merienda. Y cuando me estaba durmiendo otra vez… ¡la cena! Justo un poco antes de llegar, por lo que ya no concilié el sueño.

La espera en Kuala Lumpur fue breve. Pero no así en Medán. Llegaba antes de las nueve de la mañana.Hay dos garitos para cambiar dinero a la salida de internacional, y justo fuera,, un cajero. El cambio a la izquierda era muy malo, pero el de la derecha era un 1,5% que es bastante decente. Los bancos españoles cobran en general un 4% por sacar en el extranjero con tarjeta de débito y 5% de crédito. ING es un 1% más 2 euros, por lo que sales comido por servido ya que en Indonesia no puedes sacar grandes cantidades de una vez debido al elevado número de billetes. Unos 150 euros máximo. Por lo que este año voy a procurar cambiar en lugar de sacar todo de cajeros.

El problema es que en Asia no puedes facturar hasta 2 horas antes de salir el vuelo y a mi me faltaban más de seis. Y en la terminal no hay asientos hasta que no entras a la sala de espera… a todo esto le añades un sueño que me quedaba dormido de pié y se te hace eterno.

Estuve un par de horas sentado en una cafetería donde desayuné. Pero las sillas eran tan incómodas que me levanté para poder descansar y estirar las piernas (si cabe). Cuando estaba a punto de embarcar me fijé en unos pequeños carteles que decían que era zona wifi. Sad Podía haber estado conectado en la cafetería, pero ya no me merecía la pena. Para colmo, en la sala de espera me encuentro esto.

Casi a las 4 de la tarde salimos para Padang donde cogí un taxi a Bukittinggi. Hay un mostrador donde los taxistas esperan turno, pagan y se te llevan. Tienen los precios escritos para cada destino. Bukittinggi son 222.000 rupias. Está bien si lo puedes compartir pero unos con los que había coincidido en Medan no debieron conseguir vuelo y era el único blanquito a bordo. Se puede ir en bus, pero las 5 en Indonesia es casi de noche y bajan los servicios.

El trayecto fueron dos horas que se hicieron amenas porque el taxista me preguntó que si sabía Indonesio y yo le dije que solo un poco. A continuación me preguntó algo sobre Bukittinggi que no entendí y le repetí la primera palabra. Lo que para él debió suponer la respuesta porque movió la cabeza afirmativamente con energía mientras sonreía y el hombre se vino arriba y ya me fue dando conversación el resto del viaje. Afortunadamente, eran frases más o menos sencillas y tirando de diccionario, en dos horas estábamos en Bukittinggi. Y ya se me habían pasado todos los males. Y los que no, se me pasaron cuando me acordé de lo bien que se come aquí. Smiley

Respecto al hotel, estoy en el Orchid. No les quedaban habitaciones con agua caliente, pero ese día me conformaba con una cama. Y al siguiente me pasé a una con agua caliente, ya que al ser fin de semana estaban llenos. Hay bastante turismo local por aquí. Es de los de “básico pero limpio” que se ve que ha conocido mejores tiempos, pero puede valer. 75 K con agua fría, 100 K caliente y 150 K otra que no se qué tendrá. Tienen muy preparado el tema del turismo con excursiones típicas a los sitios habituales. Al igual que el Canyon Café enfrente. Y lo primero que te preguntan es si quieres ir a las Mentawai, cosa que ya parece haberse convertido en “trampa para turistas” y que además dura varios días. Son tribus que viven en la isla de Siberut, en la selva y que parece que el turismo más burdo ha destrozado. Pero de excursiones, mejor hablamos en otros reportajes.

Saludos,
Colegota

jun 062010
 

Como soy cabezota y voy buscando trenes por el Mundo, me había empeñado en hacer un recorrido turístico de un tren antiguo que hay por aquí. De Padang Panjan a Sawahlunto. Al ser un servicio recientemente restaurado, según a quién le preguntes te dirá que ya no rula o cualquier otra opción. En el foro de Lonely Planet (el Inglés) me habían dicho que funcionaba en fines de semana. Y parece ser que es los domingos. Pero estaba escrito que no iba a ser así para mi.

Conseguí un ojek (moto-taxi) que me costó 50K. Algo caro, pero es que teníamos que quedar a las 6 de la mañana porque el tren según versiones sale a las 7, 7 y media u 8. De otra forma hubiera ido en bus.

Así que antes de las 7 estábamos ahí nosotros dos, el jefe de estación o algo parecido y nadie más, porque el tren no salía este domingo. Se celebraba una carrera ciclista, el Tour de Singkayak, y como la carretera y la vía se cruzan de vez en cuando lo habían suspendido. Cabía la posibilidad de ir al lago Singkayak, que da nombre al Tour, a buscar el tren para volver en él por la tarde. Así que el motero se ofreció para llevarme a donde coger un bus y porque el lago es turístico también y tendría “muchas cosas para hacer”. Mientras me lo pensaba, me dediqué a tirar fotos de la estación semi-abandonada.

Nos intentamos marchar a coger el bus, pero la moto decidió no arrancar. El conductor me dijo que era la primera vez que le pasaba algo así y estaba más perdido que yo. Afortunadamente, el señor de la estación sí que tenía experiencia y resultó ser una bujía. Trataron de limpiarla y menearla, pero ésta se negaba a arrancar. No obstante, una vez conocido el problema, fuimos a un taller donde la cambiaron. En un país donde a los niños se les compra la moto antes que la bici, los talleres se cuentan por docenas, y más en una ciudad, así que apenas caminamos unos metros desde la estación.

Por supuesto que le tuve que pagar el viaje para que pudiera hacer lo propio con la bujía, ya que esta gente nunca salen de casa con pasta. El año pasado fue lo mismo con un pinchazo. Pero hay confianza y ningún problema. Nervioso porque llegaba tarde a currar en el hotel, medejó en un bus que iba para Solok pasando por el lago. Los buses aquí, los grandes, son como algunos microbuses de los de por casa. Solo que entran unas diez personas más de las diez que caben. Y eso en tamaño asiático, que yo siempre me pregunto cómo he conseguido meterme en esos asientos y cruzar las piernas sin ser contorsionista.

Una pareja me entró con lo de que si hablaba Indonesio al tiempo que tenía que saludar con la mirada a medio autobús que me esperaban impacientes. Aquí la gente es muy maja y les encanta saludarte con un “¡Hello Mister!” o simples sonrisas. Pero sobre todo les encanta que les saludes tú.
Poco a poco llegamos al lago, que es de los más grandes de Sumatra o el que más, y lo fuimos bordeando. En algunas partes había restaurantes junto a la orilla y zonas como de recreo. En una de ellas había preparativos para la carrera, pero el problema que veía era que entre uno y otro sitio había distancia y no era como para recorrerse los nosecuántos kilómetros del lago andando. Para colmo mis amigos se durmieron con lo que no tenía a quién preguntar, ya que les había contado la historia a ellos.

Al final alcanzamos una zona grande donde había como preparativos de fiesta y se veía mucha gente, justo cuando mi amigo despertó. Le pregunté y me confirmó que era el lugar adecuado, así que me bajé. Me cobraron 10 K a lo que puse cara de “soy turista pero no tonto”. Smiley

Así era, se trata de una zona turística a la orilla del lago donde estaban preparando la llegada a meta del Tour.

Pregunté a un guardia que me dijo que llegarían los ciclistas sobre las 10 y como tenía tiempo de sobra, me fui a dar una vuelta por el pueblo de al lado y a saludar a todo el que se cruzaba en mi camino.

De regreso, me paré en una tienda a comprar agua donde había un grupo numeroso que ya había visto que me tenía ganas. Me invitaron a sentarme y procedieron con el tercer grado. Que dicho sea de paso fue largo y divertido. Sobre todo cada vez que abría el diccionario para ver qué me trataban de decir que no terminaba de pillar. Cuando el diccionario dijo que estaban pidiendo que les hiciera un regalo comprendí que era momento de ir a ver la carrera.

Llegué justo cuando ya habían llegado los primeros, pero luego me di cuenta de que éstos eran unos clubs de aficionados que corrían primero. Algo así como la GP2. Solo que la carrera era por asfalto y ellos (y ellas) tenían bicis de MTB. Hubo unas entregas de premios y celebraciones y yo me movía por allí entre charlas con los que se atrevían un poco en Inglés o los que me entraban directamente por el Indonesio. Al fin y al cabo, las preguntas siempre son las mismas dependiendo de lo largo de la conversación.

Unas niñas, decidieron que la conversación había terminado cuando les informaron de que estaba allí Putri Indonesia. Que es, ni más ni menos, que Miss Indonesia en persona. Estuve por ir a hacerme una foto con ella, por eso de presumir, pero había tal demanda que pasé. Luego posó con los ciclistas y me dije, ¡esta es la mía!

Luego una señora se hizo mi amiga mientras me hacía fotos con la otra mitad de los que faltaban.

Vivía en Jakarta y trabajaba en temas de cooperación internacional por lo que viajaba mucho y era amiga de la creme de la creme del país y del resto. Porque cada vez que me hablaba de algo o alguien era amigo suyo. Tenía buena conversación por lo que charlamos largo rato hasta que decidí darme otra vuelta. Y entonces me enteré de que estaban a punto de llegar los profesionales. Así que me fui para la línea de meta dispuesto a sacar fotos y algunos mini vídeos.

La prueba era internacional con ciclistas de China, Corea, Irlanda y varios más, con intención de promocionar Sumatra por el mundo. Había periodistas occidentales por ahí. Ganó un ciclista iraní.

Empezaba a hacer mucho calor y me fui a la orilla donde había sombra y corría brisa. La señora de antes vino a verme y me ofreció llevarme hasta Padang Panjan en su coche. Estaba con su hermana y sobrinos. Acepté y de entrada nos costó un montón salir, puesto que recién habían abierto la carretera y las motos estaban lógicamente en primera línea, pero para los coches resultaba complicado moverse. No obstante, parece que entre las pintas y la cámara, los polis me tomaban por alguien de la organización y nos abrían paso. Tampoco me importaba porque una vez en marcha el aire acondicionado no tenía ninguna prisa.

Mi nueva amiga y su familia me llevaron a un terreno donde tenía plantaciones de arroz y un molino.

Y luego nos fuimos a comer a un restaurante donde sirven comida Padang. Que son muchos platos con cosas diferentes de als que comes lo que quieres y luego te cobran lo que has comido. Es muy similar a la comida típica de Myanmar. Probablemente, porque muchos birmanos llegaron y poblaron Sumatra en el pasado. La verdad es que no me gusta la comida birmana y creo que es la única comida Indonesia que no me hace mucha gracia. Pero comí pollo frito “raro” y lo que sí que era incomible era un pescado del que no se había seleccionado nada.

Finalmente decidieron que como habían dejado a los más pequeños con la abuela, me llevaban hasta Bukittinggi, al hotel. Creo que les hubiera gustado seguir dando paseos y charlando, pero emepezaba a pesarme el sueño que aún no me había hecho al cambio de hora y había madrugado, por lo que me eché una siesta antes de cenar y dar por cerrado mi primer día en Sumatra.

Saludos,
Colegota

jun 072010
 

La excursión de hoy es al valle de Harau. Famoso por sus paredes verticales de piedra y sus cascadas. En Bukittinggi hay turistas, pero no suficientes como para ir buscando el formar grupos, por lo que al final tienes que acabar contratando la excursión para ti solo, lo que implica más caro. El precio para una persona en moto es de 200 K. En coche para dos sale por 150 K cada uno y supongo que grupitos en furgoneta saldrá mejor. La moto tiene la ventaja de que paras literalmente cuando y donde tú quieres. El guía al ver que llevaba buena cámara me sugería parar a hacer fotos más aún de lo que lo hubiera hecho yo (demasiados cables a veces). En contra, que el asiento duele y al cabo de un tiempo tienes que parar. Y el resto del día no quieres sentarte. Cosa que se agrava cuando tienes que llevar las piernas tan encogidas como yo en motos tan pequeñas.

Una primera parada “oficial” fue en este lugar desde el que hay unas vistas panorámicas y han puesto un chiringuito donde tomar un café por 3 K. Indonesia es uno de los principales productores de café mundial. El de Sumatra junto al de Java tienen reputación. Aunque tal y como lo toman aquí sólo les gustaría a los más cafeteros, ya que aunque es soluble, va con posos flotando y dejando medio centímetro de éstos en el fondo del vaso.

Estamos en la tierra de los Minang Kabau de los que ya hablaremos. Por ello, aunque no era el motivo del día, vimos muchas casas típicas con los tejados en forma de cuerno de búfalo (o de barco, según teorías) como esta en que la señora fue a buscar a su nieto para que saliera en la foto.

Es también tierra de tapioca. Pero aquí, en lugar de coroneles, lo que hacen con ella son una especie de pan de gambas, a veces coloreado, crujiente al que llaman krentek (o algo así) que se come sobre todo como acompañamiento en las comidas. Muelen la tapioca con la que hacen una pasta que a veces tiñen y luego la dejan secar al sol en obleas.

Cerca de Harau encontramos estas montañitas del estilo de las de Yangshuo en China y creo que Halong en Vietnam.

Este señor lleva un barquito a rastras con el arroz para sembrar. Debe ser más cómodo que en cestas o bolsas como he visto en otros sitios.

En las carreteras por aquí predominan los sidecars, o su versión local más bien. También los hay con bicis en la que suele ser un carro cuya parte derecha es la bici.

Una vez llegados a Harau, esta es la postal más típica de la zona. La que hacen todos los turistas. Y yo no iba a ser menos.

La zona es sí no es muy grande. Se recorre rápido. Pero impresiona meterse entre las enormes paredes. Parece que aquí también viene gente a escalarlas, aunque no vi a nadie.

Y luego un recorrido por cataratas, alrededor de cada una han montado decenas de chiringuitos ya que en un destino para el turismo local, sobre todo en fin de semana.

El mono gris no sale de su asombro de cómo los humanos se comportan.

Una casa minangkabau más, que esta está muy bien conservada, ya de vuelta.

Al atardecer, Asia se llena del humo de las hogueras y en la carretera desearías ir en coche con las ventanillas cerradas. Sobre todo si un camión o autobús arranca delante de ti.

Pero ya cuentas las curvas para llegar al hotel y poder tumbarte, o al menos, no sentate en un buen rato.

Saludos,
Colegota